sábado, 28 de agosto de 2010

Untitled

Perdóname, perdóname por hacer que todo mi sufrimiento llegue a ti, indirectamente. Perdóname, también por ser tan egoísta y no haber pensado en ti cuando cometí actos casi tan impuros como comer un par de panqueques llenos de grasa. Perdóname por toda la alegría e inocencia que te robe en un par de meses que fueron matándome lenta y sigilosamente. No tienes idea de cómo me arrepiento... No tengo palabras. Sé que ahora no puedo hacer, también sé que no puedo retroceder el tiempo y evitar que todo esto sea, simplemente, parte de mi imaginación.



¿Recuerdas? ¿Recuerdas cuando teníamos cinco, cuando jugábamos con muñecas y teníamos discusiones por un pedazo de chocolate? Cómo ha pasado el tiempo… Y como me arrepiento no haber sabido aprovechar cada segundo junto a ti.


Hoy, me doy cuenta que nunca fui la mejor como solías hacerme creer, me di cuenta que te falle y también te falte en muchas ocasiones. Mientras tú estabas ahí para mí. Preguntándome qué pasaba o si alguien se había atrevido a hacerme algo.


Gracias por aquellos momentos que con el pasar de los años aún perduran, gracias por hacerme literalmente feliz. Te quiero, te quiero como no tienes idea. Quizás nunca te lo dije, quizás no soy tan expresiva como solía serlo de niña, quizás el tiempo se encargo de matar a esa niña que tenía un concepto erróneo de la vida. Perdóname por eso también, por haber dejado que el tiempo mate las esperanzas e ilusiones que albergaban en mí.


Perdóname por no ser la hermana que mereces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario